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Recomendaciones vacacionales: cuidados de la piel infantil
La piel del bebé necesita de ciertos cuidados por sus características especiales. Por ejemplo, la piel del recién nacido es de un 40 a un 60 por ciento más fina que la de un adulto. Sigue estas recomendaciones para que garantices su cuidado

14/07/2017.

La piel tiene memoria y acumula los daños que se le infligen desde la infancia, por eso es tan importante que tomes precauciones para proteger la delicada piel de tus hijos.

La delgada capa de piel de los bebés es propensa a las pérdidas de calor y de agua, un aspecto importante que hay que tener en cuenta, especialmente en los recién nacidos y en los prematuros. En esta etapa de la vida, la piel es químicamente menos ácida, debido al ácido láctico y a un bajo contenido en ácidos grasos, lo que disminuye su resistencia a agentes infecciosos y parasitarios. Y es que el bebé aún no ha desarrollado suficientes mecanismos defensivos porque sus glándulas sebáceas son escasas y el desarrollo del sistema inmune (de defensa) es inmaduro todavía.

Todo ello, condiciona el riesgo de contraer enfermedades de la piel de tipo infecciosas e inflamatorias. Lo más importante es mantenerla limpia y bien hidratada, porque si está sana, se protege a sí misma (y protege al organismo) de las agresiones externas.

En condiciones normales la piel no necesita más cuidados que agua y jabón, sin excederse.

Las manos: siempre limpias

Lavarse las manos es importante para el cuidado de la piel y de la salud en general, porque en las manos sucias hay gérmenes que pueden infectar las heridas o pasar a la boca y a los alimentos que se tocan.

Conviene enseñar al niño a lavarse las manos con agua y jabón siempre que estén sucias y sobre todo antes de las comidas, al volver del parque, tras jugar con la mascota o después de ir al baño.

También es importante cortar las uñas del niño correctamente. Las uñas se cortan rectas, en especial las de los pies, para evitar que al crecer rompan la piel y provoquen molestas infecciones (panadizos). No conviene que el bebé o el niño las lleve largas, para evitar que se arañe la piel.

El cabello: no es necesario lavarlo a diario

Basta lavarle el cabello dos o tres veces por semana. Un exceso de higiene puede ser perjudicial porque los champús destruyen la capa hidrolípida del cuero cabelludo, que le protege de eccemas y de infecciones por hongos.

El champú debe ser infantil. Se pone una pequeña cantidad en la palma de mano (no directamente en la cabeza), se extiende y se aplica en el cabello. Luego se aclara muy bien.

El cuerpo: cuidado con el exceso de jabón

Si el niño no se ensucia demasiado, no es necesario que se bañe o duche todos los días, pues el exceso de jabón puede disminuir las defensas de la piel.

El agua debe estar templada (a unos 35º) y el jabón o gel ha de ser suave, no perfumado y de pH neutro. Hay que prestar especial atención a las zonas de pliegues, que es donde se deposita más suciedad y la sudoración es más abundante. Hay que secarle sin frotar, dando golpecitos suaves con la toalla y procurando que quede un poco de humedad en la piel.

Es importante aplicarle una crema hidratante por todo el cuerpo, en especial si el niño tiene la piel muy seca.

Bebés y niños en playas y piscinas: elimina el salitre y el cloro

Es preferible que el niño entre y salga del agua a menudo, pues en los baños prolongados la piel se macera y deteriora. Al salir del agua es importante que se dé una ducha para eliminar el salitre o el cloro, que son sustancias irritantes. También conviene cambiar el bañador húmedo por uno seco. En los niños que sufren dermatitis atópica hay que extremar estos cuidados.

Bien protegidos del sol

- La mejor regla para evitar los peligros del sol es cubrir el cuerpo al niño con: camiseta clara de algodón, gorro de tela o paja y gafas de sol homologadas. Cuando lea o juegue con la arena es bueno que esté debajo de una sombrilla.

- Hay que ponerles crema de protección solar antes de salir de casa, y repetir la aplicación cada dos o tres horas, incluso después de cada baño.

- Los niños de piel blanca y ojos claros necesitan un factor de protección 50+, mientras que a los de piel morena les basta un 25 ó 30. En los casos intermedios, o si se duda, lo mejor es utilizar entre un 30 y un 50+.

- Si hace mucho calor, chapotear un rato en el agua o mojarse la cabeza y las manos ayuda a refrescar el cuerpo y la piel. Un vaso de agua repondrá la que se pierde por la sudoración.

- Las mejores horas para ir a la playa con niños son por la mañana pronto y cuando baja el sol por la tarde. En las horas centrales del día, y sobre todo si hace mucho calor, conviene estar dentro de casa.

Compilado por Cantv.net

Fuentes: Guiainfantil.com/ Serpadres.es/ Webconsultas.com

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