Cuando los conquistadores ingleses llegaron a Australia, se asombraron al ver unos extraños animales que daban saltos increíbles. Inmediatamente llamaron a un nativo (los indígenas australianos eran extremadamente pacíficos) y les intentaron preguntar mediante señas. Al notar que el indio siempre decía "Kan Ghu Ru" adoptaron el vocablo ingles "kangaroo" (canguro).
Los lingüistas determinaron tiempo después que el significado de lo que los
indígenas querían decir era "No le entiendo".
Cuando nos acercamos por primera vez a un perro, este utiliza su olfato para chequearnos. Durante este proceso, hay que dejarlos hacer, no hay que tocarlos, hablarles, ni por supuesto huir. La única forma de poder compartir un espacio en armonía, es aprender a distinguir al otro por su olor. Una vez nos hayan "fichado" se sentirán cómodos. El estatus que a partir de ese momento tengamos dentro de su mundo, dependerá de la energía que le hayamos transmitido. Una energía firme y tranquila, nos dará una posición de poder, mientras que una energía sumisa será la de un seguidor.
El perro más viejo del mundo tiene 20 años, lo que equivaldría a 102 en una persona. Su veterinario, Philip Zangara, de Port Jefferson (Estados Unidos), asegura que 'es increíble que todavía siga andando'. Se llama Chanel y es el perro más viejo del mundo. La perra, en realidad. Su propietaria, Denice Shaughnessy, veterana del ejército retirada que ahora trabaja como secretaria en una escuela de Port Jefferson Station, en Nueva York, la adoptó en 1988, y atribuye su longeva existencia al cuidado que le dispensaban en el ejército y a su dieta basada en pollo hervido.